Si recientemente se te diagnosticó diabetes tipo 2, no estás sola(o). A más de
16 millones de personas en EE.UU. se les notificó que padecen de diabetes.
Muchas más padecen de esta enfermedad, pero aún no lo saben. Si padeces de
diabetes, la glucosa (azúcar) se acumula en tu sangre, en lugar de trasladarse
hacia las células donde normalmente debería incorporarse. Con el transcurso del
tiempo, los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar la vista,
riñones, corazón y el sistema nervioso.
A pesar de que la diabetes tipo 2 es una condición médica seria, existen varias
medidas que puedes implementar para mejorar tu salud. El objetivo principal
consiste en lograr remitir los niveles de la glucosa en la sangre a un nivel
normal. La función de la insulina, ya sea producida por tu propio cuerpo o
recetada por el médico, es ayudar a que el cuerpo utilice la glucosa. La
glucosa es la principal fuente de energía para tu cuerpo y es un combustible
importante para tu cerebro. La glucosa en la sangre es el resultado de un
balance entre los carbohidratos que se consumen y la insulina ingerida o
producida por el cuerpo.
Consumir comidas saludables y participar en actividades físicas regulares
constituyen partes fundamentales del plan de tratamiento. Si te encuentras
pasado de peso, el perder peso es también fundamental para ayudar a que el
cuerpo utilice mejor la insulina. Frecuentemente, el perder tan sólo entre 10 y
20 libras (4,5 a 9kg) es suficiente para controlar la diabetes.
Principios para la planificación de comidas
La Pirámide Alimenticia para la Diabetes es una herramienta útil para planear
las comidas. Si bien es similar a la Pirámide Alimenticia general, tiene sus
diferencias. Debido a su contenido de carbohidratos, los cereales y verduras
con hidratos de carbono (almidón) se incluyen junto con los cereales en la
parte inferior de la Pirámide, en vez de encontrarse en los grupos de la carne
o las verduras. Además, el queso no se incluye en el grupo lácteo. En cambio,
se incluye con la carne, el pescado, las carnes de aves y otras fuentes de
proteína. Tu dietista o proveedor de cuidados médicos puede ayudarte a calcular
cuántas porciones necesitas de cada grupo de alimentos para lograr tus
objetivos de salud. Ella o él puede además ayudarte a decidir si contar
carbohidratos o utilizar listas de intercambios es la mejor manera de
administrar tu dieta para la diabetes.
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